revista de prensa
 

¿QUIEN PROGRAMA EN TVE?  

Desde que Zapatero entró en la Moncloa una de sus mayores preocupaciones fue dejar patente su intención de lograr que TVE fuese un ente independiente. Primero fue el Consejo de Sabios, luego la reestructuración laboral y posteriormente el golpe de efecto de no pujar por el Mundial de Fútbol. Han aparecido dos canales analógicos más, pero, desde luego, su audiencia no es amenaza para La Primera, que para colmo su peor año coincide con su 50 aniversario.
Desde que Caffarell se hizo cargo de la Dirección General del Ente, sus producciones han ido de fracaso en fracaso y, encima, salpicadas de escándalos económicos. Se comenzó con "Las Cerezas"; un programa realizado con los medios de TVE en Barcelona, pero encargado a la productora de Julia Otero, que se marcó sus correspondientes sueldos como productora, directora y presentadora; además de añadir sueldos de guionistas, azafatas y colaboradores. Pero, aunque su precio final fuese excesivo, el programa se mantuvo mal que bien en la media de la cadena. No ocurrió lo mismo con "La Azotea de Wyoming" que, noche tras noche, tiraba hacia abajo de la audiencia; hubo noches de 400.000 espectadores y un 6% de share. No obstante, los responsables de programación dejaron que el programa se hundiese solo noche tras noche, sin poner remedio, sin tener en cuenta la repercusión que esa medida tenía en las finanzas del Ente. Buscaron la salvación en Pepe Navarro que llegó, rescatado del olvido, como la gran estrella de la noche que, en su soberbia, se veía capaz de desbancar a Buenafuente. Pepe causó estupor por su forma de plantear la producción del programa. En primer lugar, no ofrecía ninguna innovación estética con respecto a los programas que había hecho antes y que tanto éxito le proporcionaron; era como un regreso al pasado. Pero el estancamiento afectaba también a la fórmula empleada con los colaboradores e invitados. Técnicamente, el capricho de Navarro de grabar su programa fuera de las instalaciones de Prado del Rey, lo que supone un innecesario encarecimiento, provocaba un bucle bien visible para el espectador que se manifestaba en un desfase entre la llegada de la imagen y el sonido. Otro fracaso, al que se le encontró un parche con Arús. "Tan Agustito" era un magazín de tarde que se recicló a la noche, todavía está en antena, no sin dificultades pero parece gozar del apoyo incondicional de la cadena. En estas circunstancias, el entretenimiento y los programas de debates han quedado reducidos a una presencia simbólica. "59 Segundos" se ha perdido en el fragor de la madrugada tras "Mira quien baila"; "El loco de la colina", se ha convertido en un programa del corazón que da de comer a la telebasura de las cadenas rivales y, seguramente, en las mesas de los directivos de TVE hay proyectos innovadores que no firman ni Globomedia ni Gestmusic, ni, por supuesto Mediapro, que se ha convertido en la dueña de TVE en la sombra.
La ficción no lleva mejor camino. "Cuéntame" está sumida en el olvido mientras se prepara lo que será, seguramente, su última temporada, y era la única serie que estaba por encima de la media de la cadena. Los demás intentos han sido producciones fracasadas con algo en común: hechas por amiguetes. "Al filo de la Ley", "Abuela de Verano", "Fuera de Control", "Con dos tacones"... Todas ellas han sido condenadas al fracaso. ¿Por qué si la ficción triunfa en otras cadenas no lo hace en La Primera? Eso queda para otro análisis, quizá más profundo y seguramente muy incorrecto políticamente.


HOMENAJES Y ORIGINALES  

Todo el mundo quiere a Raymond" es una sit-com que emite "La Sexta". Una acertada apuesta de la cadena que emite Emilio Aragón. La temática de la serie americana debe causar especial efecto en el presidente de la cadena ya que años atrás le dedicó un sentido homenaje.
"Casi perfectos", su última gran apuesta personal, es un claro homenaje a "Todo el mundo quiere a Raymond". Lo que no está tan claro es que la serie americana se merezca cultos del prime time nacional. No obstante, el creativo Milikito consideró que sí y como tal nos la vendió.
Para que el homenaje sea pleno, se comienza por el decorado. Si la casa en la que vie Ray transmite el desorden emocional del protagonista, ¿por qué cambiarlo? Por eso en una y otra serie, hasta los diseños de los set son idénticos y por si cupiese duda de las referencias los mal pensados encontrarían un sospechoso parecido entre el actor protagonista de la versión americana y nuestro homenajeador. Esta es una de las grandezas de los homenajes, el poco disimulo que se hace de la forma, tratando de disimularla con el fondo.
Pero, en este caso que nos ocupa, el fondo ha sido disimulado hacia los pocos iniciados; por eso, lo mejor, será darle un repaso al fondo y alabar el descarado homenaje de Globomedia. Raymond tiene unos padres extremadamente mordaces que están insatisfechos con la vida que ha elegido su hijo; también tiene una esposa ingeniosa y mordaz que trata de sobrevivir en el equilibrio del amor a su marido y los ataques de su suegra. En este punto, el homenaje de fondo llega a sus más altas cotas de pleitesía. El Raymond americano tiene un hermano policía que roza el límite de la normalidad intelectual envasado en un cuerpo corpulento; el de nuestro Ray-Milikito es igual pero sin ser policía.
Todos sabemos que nuestra cultura audiovisual es pobre, pero no idiota. Un poquito de por favor.


LA MUERTE DE LA TORTUGA  

Cuando los nativos querían matar a la tortuga se limitaban a colocarla patas arriba, sobre la concha, y dejarla morir. Pepe Navarro está sobre la concha porque no ha sabido asumir su responsabilidad ante sus propios compañeros. Navarro sale del escándalo del programa que hizo para TVE y que fracasó; el de Ruffus... aunque hubiese saqueado previamente las arcas de la maltrecha TVE.
Ahora a Navarro le dan de su propia medicina y se rebela. Él fue, precisamente, precisamente, el inventor de un tipo de programa que arremetía con todo y contra todo; él fue quien reinaba en la noche sin rival; él era aquel que ponía sobre impresionados los 52% de audiencia que llegaba a tener. Su mérito fue que trató de hacer de la TV. un espectáculo; su defecto, que era y es un tirano pagado de si mismo. Días de despedir a guionistas, de maltratar verbalmente a sus empleados; de vociferar como sólo lo podrían hacer dueños de un cortijo a mediados de siglo.
El problema es que Pepe sigue creyendo ser un fenómeno mediático, pero el problema es que cuando podía haber demostrado que lo era, en el caso de Ruffus, resulta que no lo hizo y se limitó a reeditar el Missisipi ante una audiencia que ya había madurado.
Un beso, Pepe, a ver si haces algo que tenga éxito.

 

 

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