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En la Villa
de la Fregeneda
pueden hallarse
como hallazgos
más antiguos la
Mesita de los
Curas
(probablemente
un santuario
prehistórico) en
la foz del
Águeda, la
fuente del Pozabajo
(reputada como
fuente romana),
tumbas dispersas
en la zona del
Gusendo y
próximas a la
ribera de Froya
(tal vez
visigóticas como
las que se
hallan muy
próximas en el
Término
municipal de
Hinojosa de
Duero).
No consta hasta
ahora otro tipo
de hallazgo que
asegure la
presencia de
pobladores
romanos o árabes
en su término
municipal.
Las referencias
históricas más
antiguas de que
se tiene noticia
es que La
Fregeneda ya
existía en el s.
XV (en la lista
de poblaciones
del Obispado de
Ciudad Rodrigo),
menciones
anteriores están
en estudio pero
no pueden por
ahora
certificarse. Sí
es de pensar que
por estos
términos pasaría
algún tipo de
comunicación
entre la Sede
Episcopal de Caliabria (a la
vera del Duero
entre la foz del
Coa y la del
Águeda) y los
poblados del
actual Abadengo
(dependientes de
ella hasta la
creación del
Obispado
Civitatense) y
que bien podría
coincidir con la
Calzada Vieja
que unía La
Fregeneda al
resto de la
comarca del
Abadengo (La
Finoiosa. Sancta
María ad Limina,
etc.), y el
estratégico paso
de San Martín,
en el Águeda.
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Un
becerro del
Archivo
Episcopal civitatense,
que
comienza
en 1389
menciona
entre
las
parroquias
que
pagaban
los «diezmos»
substitutivos de
la obligación de
hospedar y
alimentar («mansionaria
et yantar»)
figura Fresneda
del Barco, que
bien podría ser
ya La Fregeneda. Se sabe que el
segundo obispo
de la diócesis civitatense,
Martín
(1190-1211)
mandó construir
un castillo en
la parte baja de
la foz del
Águeda,
pero no
se sabe
si en lo
que es
hoy
territorio
luso o
en
territorio
español. |
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También
hay referencias
del siglo XII a
torres y
atalayas de
vigía próximas a
Hinojosa (la
toponimia, una
de las mejores
herramientas de
que se dispone
para rastrear
estos siglos a
falta de otras
fuentes de
información, da
cuenta en La
Fregeneda de dos
lugares como La
Atalaya, Atalaya
de Zamubullo y
Castelmoro,
lugares de
espléndida
divisa de la
frontera natural
que por entonces
se protegía). |
Se dice que
durante los
siglos XII-XIII
la comarca (ya
consolidada su
repoblación
especialmente
por la obra de
Fernando II de
León) perteneció
a la Orden de
los Templarios,
que la regían a
través de una
abad (o abadón),
del que la
comarca ha
tomado su
nombre. Esta
noticia, la
pertenencia a
los Templarios,
es muy
discutible y no
está
documentada.
Toda la
documentación
hace pensar que
esta zona estuvo
siempre ligada a
la diócesis de
Ciudad Rodrigo y
sus villas bajo
el señorío de
los prelados
mirobrigenses.
La Fregeneda
estaba ya
incluida en esta
región ya que
aparece como
lugar poblado en
el siglo XV. No
existen aún
noticias de
quién concedió
el título de
Villa de La
Fregeneda y
menos aún de
cuándo. El caso
es que en el más
antiguo
documento que
conserva el
Archivo
Municipal (remontable
a marzo de 1577)
ya se da como
hecho que La
Fregeneda es
Villa.
Según recoge
Hernández Vegas
en su historia
de Ciudad
Rodrigo y su
catedral consta
que en 1534 don
Juan Gómez de
Silva, arcediano
de Sabugal,
cedió a la
Catedral del
«riquísimo
beneficio de La Fregeneda que
producía 200.000
maravedíes con
lo que criaban
niños
expósitos».
En 1564 el Papa
Gregorio XIII
concedió al Rey
don Felipe II la
facultad de
segregar
dominios de la
jurisdicción
eclesiástica
para financiar
las campañas del
Rey en pro de la
fe católica. En
1574, a petición
de los
habitantes de la
Villa y por
temor a que
algún particular
se quedara con
ella, el Rey don
Felipe II la
segrega de la
jurisdicción
temporal del
Obispo de Ciudad
Rodrigo y le
concede
privilegio para
nombrar
Alcaldes,
Regidores,
Procuradores y
otros oficiales
municipales
según carta de
privilegio de
que aún dispone
el Ayuntamiento
de La Fregeneda.
El Obispo se
reservó
diferentes
fincas, entre
ellas la Quinta
de San Martín y
su cañal en el
Águeda. De este
modo, La
Fregeneda quedó
constituida como
Villa de
realengo.
Actualmente hay
de este
Privilegio en el
Ayuntamiento una
copia de tiempos
del Rey don
Carlos II, ya
que el original,
como otros
documentos
municipales y
parroquiales, se
perdieron en las
Guerras de
Portugal en la
segunda mitad
del siglo XVII.
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Por estas fechas
se inicia la
construcción de
la Iglesia; al
menos la Capilla
Mayor puede
remontarse a la
segunda mitad
del siglo XVI.
En la obra de
Antonio Casaseca
La provincia de
Salamanca, se
lee que la
construcción de
la capilla mayor
se contrató en
1560 al cantero
Pedro de Gamboa,
aparejador de
Rodrigo Gil de Hontañón, quien
la traspasó a
Francisco
Rodríguez. |
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De mediados del
siglo XVI hay
noticias de
estudios y
planes para
hacer navegable
el Duero en
tramo portugués
bajo el reinado
de don Juan II
de Portugal. Hay
ya fondeaderos
en el río en
territorio
español, entre
ellos el de Vega
Terrón. De
1580-1598 son
los estudios en
Castilla para
hacer navegable
el Duero en su
recorrido por
tierras de la
Corona de
Castilla.
Probablemente
sean de esta
época ya la
barca en el
Duero en el
fondeadero de la
Casilla de los
Arrieros, hoy
inexistente por
hallarse los
restos de la
vieja mina de
estaño.
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En este mismo
Privilegio,
arriba citado,
se hace mención
del alcaide de
la fortaleza,
que junto a los
otros alcaldes y
magistrados, era
nombrados por el
Obispo. Consta,
pues, la
existencia de
una
fortificación o
castillo ya en
el siglo XVI y
en el XVII, a
mediados del
cual fue
derribado el
viejo castillo y
reconstruido
otro tomando la
actual Iglesia
como centro, en
lo que hoy es la
Plaza de España.
Hasta ahora no
hay noticias de
la fecha de
construcción del
castillo de
Fregeneda, pero
ha de remontarse
bastante antes
del S. XVI, a
los tiempos de
la baja Edad
Media con los
enfrentamientos
entre Castilla y
Portugal, ya que
desde aquí se
divisaba la
importante
fortaleza de
Castelo Rodrigo
en Portugal y se
controlaban los
pasos de San
Martín y del
Vado de la
Barca, sitos en
el término de
nuestra Villa en
el Águeda.
Durante los
siglos XVII se
produjo la
Guerra de
Secesión de
Portugal y en
ella fue
importante el
papel que
correspondió a
todo el
Abadengo, y a La Fregeneda en
cuanto que
contaba con una
fortaleza y en
su término había
dos importantes
pasos que
custodiar. En
noviembre de
1664 se produjo
la quema y
saqueo de La
Fregeneda por
los portugueses,
como se indica
en los libros y
registros
parroquiales (en
la actualidad en
el Archivo
Diocesano de
Ciudad Rodrigo).
Durante la
Guerra de
Sucesión a la
Corona de
España, los
ejércitos que
apoyaban la
causa del
Archiduque de
Austria ocuparon
la región y
entraron en La Fregeneda
en 1707. Un
siglo más tarde,
en 1809, también
los franceses,
durante la
Guerra de la
Independencia,
entraron en la
Villa. El
volumen
correspondiente
a Salamanca del
Diccionario
geográfico-estadístico-histórico
de Madoz incluye
referencias a
este punto,
sabiéndose por
él que fue aquí
donde la
infantería de
don Julián
Sánchez se
incorporó al
ejército
británico a
principio de
mayo de 1811 y
donde tuvo el
duque de Wellington su
cuartel general
en septiembre
del mismo año.
Se cuenta
también que
durante la
Guerra de la
Independencia
los ingleses
emplearon el
fondeadero de
Vega Terrón para
transportar
desde Oporto
piezas de
artillería por
el río.
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Concluida la
Guerra de
Secesión de
Portugal, se
continúa con la
construcción de
la Iglesia.
Según los libros
de Fábrica de la
Parroquia las
partidas para
los retablos
actuales del
templo son de
1697 a 1703 para
los altares
mayor y de
Nuestra Señora
de la Paz; se
pagan a José
Toledo y, en
menor medida, a
Juan Conde.
Probablemente
de estas
mismas
fechas
sea el
retablo
del
Santo
Cristo,
aunque
las
referencias
de los
libros
parroquiales
son
confusas |
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Las
bóvedas
y sus
pinturas,
los
confesionarios
y la
torre
quedaron
concluidos
tal vez
en 1746
aunque
se
siguen
pagando
partidas
años más
tarde. |
Hay constancia
de que en la
Villa hubo
varias ermitas
(la de San
Sebastián, la
del Santo Cristo
del Humilladero,
la del
Cementerio
Viejo, la de San
Martín,
probablemente en
la finca de su
mismo nombre, la
del Santo Cristo
de las Ánimas y
la de Santa
Olalla). Gran
parte de ellas
arrastraban ya
estados ruinosos
desde las
Guerras con
Portugal, según
constan en los
libros de
Fábrica
parroquiales.
Los restos del
viejo cementerio
aún se
vislumbran en la
Atalaya.
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El siglo XIX
trae a La
Fregeneda tres
grandes obras:
la construcción
del Muelle de
Vega Terrón
entre 1856 y
1860, la de la
carretera que
une el Muelle de
Vega Terrón con
Salamanca entre
febrero de 1857
y en 1860) y la
de la Vía
Férrea, iniciada
el 31 de agosto
de 1883 e
inaugurada el 8
de diciembre de
1887 con la
asistencia de Su
Alteza Real la
Infanta dona
Isabel de
Borbón. |
Durante el siglo
XX La Fregeneda
mantiene hasta
la década de los
setenta un buen
nivel de
población. Tras
estos años hay
un progresivo
declive
económico: el
cierre de la
mina de estaño,
la marcha de la
guardia civil,
el cierre de la
vía férrea y el
abandono de gran
parte de la
actividad
agraria. Nuevas
expectativas se
crean con la
construcción del
nuevo Muelle de
Vega Terrón (con
grandes
perspectivas) y
la inminente
construcción de
un puente
internacional
sobre el Águeda
para crear una
vía de
comunicación con
Oporto.
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